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OCT15

Dos veces en mi vida ¡No! La crisis del VIH entre las comunidades latinxs en los EE. UU. que no se puede ignorar

Lea la traducción al idioma inglés aquí.

Escribo este blog desde una posición de inmenso privilegio. Soy cisgénero y gay, ciudadano de los EE. UU. por nacimiento, hijo de un inmigrante, y he estado viviendo con el VIH durante unos 10 años. Tengo acceso a atención médica, medicamentos, vivienda estable y he estado viviendo el camino de la sobriedad por dos años. Para este Día Nacional de la Concientización Latinx sobre el SIDA, se debe llamar la atención a la crisis creciente del VIH entre latinxs que viven en los Estados Unidos. Lo digo no solo como gerente de programas en AIDS United, sino también como miembro de la comunidad Latinx.

En el 2017, el Centro para el Control de Enfermedades reportó unos 38,700 diagnósticos nuevos de VIH en los Estados Unidos. Para muchos, esto fue un avance porque unos diez años antes, en el 2007, una nueva incidencia en los Estados Unidos fue de poco más de 53,000. Sin embargo, esas cifras por sí solas no comunican el panorama total de los más afectados.

Se debe tener en cuenta que el 2017 fue solo el primer año de la gestión de gobierno Trump. En julio de 2017, había 58.9 millones de personas latinxs viviendo en los Estados Unidos, lo que representa el 18.1 % de la población total de la nación. De las 38,700 personas diagnosticadas con VIH en el 2017, el 25 % eran latinxs. Esa estadística pone de relieve la sobrerrepresentación de la nueva incidencia del VIH entre latinxs. Las tendencias demuestran que del 2012 al 2016, los nuevos diagnósticos de VIH entre los hombres latinxs homosexuales y bisexuales aumentaron un 12 %; el mayor aumento se produjo en hombres de 25 y 34 años (un 22 %). Estamos a punto de terminar el tercer año de la gestión de gobierno Trump mientras que iniciamos un año electoral. Esta línea de tiempo se vuelve importante por varias razones.

A principios de este año, el presidente Trump, en su discurso sobre el Estado de la Unión, anunció que avanzaría con un plan para ponerle fin a la epidemia del VIH en los Estados Unidos. Los objetivos de «Poner fin a la epidemia del VIH: Un plan para Estados Unidos» buscan reducir la nueva incidencia del VIH en un 75 % dentro de 5 años, y en un 90 % para el 2030. Esto parece ser un avance al nivel superficial, pero una mirada a las propuestas muy recientes de esta gestión de gobierno demuestra que parecen ser contraproducentes para este plan.

Desde que Trump asumió el cargo, la gestión de gobierno ha intentado derogar la Ley de Cuidado de Salud Asequible varias veces. Se han realizado esfuerzos en curso para reducir los presupuestos de los organismos que son parte integral de la respuesta al VIH en los Estados Unidos, incluidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades; el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Programa de Oportunidades de Vivienda para las Personas con SIDA. Más recientemente, la gestión de gobierno Trump propuso un cambio a la norma de carga pública. Bajo esta norma propuesta, la definición de lo que constituye una carga pública en el proceso de inmigración, es decir, una persona que probablemente dependería en parte del gobierno federal para la subsistencia se ampliaría significativamente, creando lo que sería una prueba de fuego financiera y médica para todos los inmigrantes que vienen a los Estados Unidos. En efecto, esto prohibiría que todas las personas que no son ricas independientemente, y que viven con el VIH y otras condiciones crónicas de la salud, se conviertan en ciudadanos estadounidenses. Como anécdota, los trabajadores sanitarios y los defensores de la comunidad ya han notado que muchas personas que aguardan la aprobación de su ciudadanía no están accediendo a los beneficios de salud pública a los cuales son elegibles porque podrían poner en peligro (o temen que pueda poner en peligro) a sus solicitudes de visas, permisos de trabajo y ciudadanía.

Simplemente no podemos ignorar la fea realidad de los ataques flagrantes contra la comunidad latinx en general. Siendo bien claro, las acciones de la ICE contra los latinxs indocumentados y el tratamiento de aquellos latinxs que buscan asilo en los «centros de detención» fronterizos no son solo un ataque contra los indocumentados. Están diseñados para generar temor entre un grupo de personas basado únicamente en su etnia. La intención es que se extienda este temor a comunidades enteras de personas latinxs. Los más vulnerables de la comunidad latinx estadounidense han sido afectados por políticas dañinas que tienen el potencial de obstaculizar aún más el éxito de la respuesta de los Estados Unidos contra el VIH.

Como lo hacen las comunidades marginadas cuando ven una necesidad dentro de una comunidad, las personas dentro de esta se unieron ante la crisis para intentar identificar necesidades y soluciones. En el 2018, un grupo de hombres latinxs gay/bisexuales/queer y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres se reunieron a través del Instituto O'Neill en el transcurso de dos reuniones en persona y varias llamadas telefónicas. Redactamos, finalizamos y firmamos un llamado a la acción a nivel nacional: Abordar la crisis del VIH entre los hombres homosexuales y bisexuales latinxs en los Estados Unidos.

Al promover el llamado a la acción y las recomendaciones de estos representantes de la comunidad más vulnerable y afectada, formamos parte de varias convocatorias de referentes, responsables políticos y representantes de organismos federales. En los esfuerzos por obtener respuestas que dan lugar a acciones por parte de los representantes de los organismos del gobierno federal, los miembros de la comunidad hicieron algunas preguntas muy difíciles. En la Conferencia Nacional de Prevención del VIH en marzo de este año, recuerdo que un colega más joven preguntó: «Conoces los datos, te hemos contado personalmente de las historias de la comunidad que apoyan la necesidad. ¿Qué harás para ayudar a mi comunidad?». Su petición de ayuda y apoyo fue respondida de manera muy educada y burocrática, en esencia aconsejando a las comunidades latinxs que necesitan solicitar asistencia técnica sobre cómo solicitar subvenciones comunitarias competitivas.

No tiene sentido esperar que esta comunidad, que ha sido afectada tan negativamente por la legislación y el cambio de política de la gestión de gobierno actual, confíe en cualquier órgano que está bajo su competencia. Pedir a una comunidad que espere a recibir asistencia técnica antes de solicitar financiación competitiva también es poco práctico, especialmente cuando existen el lenguaje, la educación y otras barreras estructurales que lo impiden.

En esta crisis ¿qué podemos hacer en la comunidad de defensa del VIH como también aquellos relacionados con la filantropía? Una de las recomendaciones del llamado a la acción de la Coalición de Acción de los Hombres Latinxs Gays y Bisexuales para la Prevención y el Tratamiento del VIH es:

«Apoyar significativamente al proceso de liderazgo, financiando intercambios de capacitación y aprendizaje, creando espacios de desarrollo profesional seguros y creando puestos de liderazgo y otros empleos para jóvenes homosexuales y bisexuales latinxs en el sector del VIH».

A medida que AIDS United sigue revisando su misión y visión, estamos más comprometidos que nunca a examinar nuestra cartera de donaciones para garantizar que nuestras prioridades se alineen con las necesidades de la comunidad. También tenemos que seguir trabajando significativamente con la comunidad latinx para determinar cómo podemos apoyar la innovación que ya está ocurriendo a nivel comunitario. Debemos abordar este apoyo de manera que se reduzcan las barreras para acceder a las subvenciones, la financiación y que realmente busquen involucrar a la comunidad de una manera que ayude a poner fin a la epidemia de manera equitativa. También es importante que sigamos garantizando que el liderazgo desarrollado para hacer frente a la actual epidemia de VIH refleje las comunidades más afectadas por esta enfermedad. Es importante señalar que las estadísticas del VIH en la comunidad latinx provienen del primer año de la gestión de gobierno Trump. La probabilidad de su aumento es alta.

Nací en los años 70 y crecí en los años 80 y 90. Recuerdo la falta de voluntad política para abordar el SIDA cuando parecía que solo afectaba a los hombres gay. Pero esos hombres eran en su mayoría blancos y cisgénero y eran capaces de organizarse y movilizarse hasta cierto punto debido a su privilegio.  Los más vulnerables al VIH en la comunidad latinx no tienen ese mismo privilegio y voz y el resurgimiento de la xenofobia en el clima actual de los Estados Unidos puede ser desmoralizador para una comunidad que ya está necesitada.

Al ser alguien que se identifica como un hombre gay y latinx, ver que esto suceda durante mi vida en otra comunidad marginada en la cual me identifico, no puedo quedarme callado personal y profesionalmente y no intentar de movilizar una respuesta. No podemos quedarnos sentados en buena conciencia y esperar a que nuestros aliados federales movilicen los fondos para abordar esta crisis en la comunidad latinx. Debemos trabajar con cualquier persona que pueda brindar un apoyo rapidísimo para ayudar a nuestra familia latinx y a los amigos necesitados. Lo correcto no siempre es lo fácil, pero cuando la gente suplica por sus vidas, queda claro qué tan crítica es una respuesta.

Para acceder a los recursos de Detengamos juntos el VIH en español, haga clic aquí.




Posted By: Julio Fonseca - Tuesday, October 15, 2019



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